ANDORRA, viajes, hoteles, compras y guia basica

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ANDORRA, viajes, hoteles, compras y guia basica

 

ANDORRA, viajes, hoteles, compras y guia basica.

La vanguardia de los Pirinéos

Un espacio inaudito, cubierto de un silencio que apenas se rompe por el sonido de un ave o del viento que juega entre los árboles. Un panorama amplio, impactante con la luz que se desliza sobre la nieve, una tierra donde el hombre se ve reducido a su máxima pequeñez, donde el desafío es constante y la eternidad parece estar presente. Este es el paisaje del Principado de Andorra, resguardado entre las montañas, milenario y callado, pero permanente y fuerte.

Si bien Andorra es un territorio pequeño, su singular belleza es escenario de tantas fantasías y de múltiples posibilidades. Y es que ser pequeño no significa carecer de una gran tradición y una historia llena de hechos significativos. Pequeñez que se agiganta cuando se despliega con fuerza el abanico de posibilidades de emociones y entretenimiento que ofrece Andorra.

Más allá de la espesa nieve que cubre el Pirineo andorrano de noviembre a abril y que constituye el principal patrimonio de este paraíso, el país tiene muchas más propuestas en donde es fácil extraviarse entre la dimensión del tiempo y olvidar que se vive en el siglo XX.

Andorra es una invitación a descubrir todo un mundo recluído en unos cuantos kilómetros, lleno de encantos naturales que no dejan de sorprender tanto a los espíritus más aventureros, como a las almas que buscan equilibrio con la naturaleza, o a aquellos que ansían la experiencia de vanguardia de domesticar a la montaña.

Iglesias románicas y monumentos históricos construidos en piedra grisácea y diseminados a lo largo del territorio, el reflejo más puro de tiempos pasados, modernas estaciones de esquí, excitantes excursiones a pie, a caballo o en bicicleta por parajes que se vuelven inolvidables, interesantes museos, atractivos centros deportivos y de descanso, deliciosa gastronomía, innumerables tiendas, hoteles y servicios impecables. En una palabra, un mundo sorprendente y atractivo.

Se trata pues, de una nación que guarda una especial magia entre el tránsito de hoy y el de ayer, para convertirse en un laberinto de caminos y posibilidades en medio de paisajes inimaginables y cautivadores, sin esa sensación de vértigo y desesperación que envuelve a los viajeros de los grandes países. Andorra es, para muchos, sin más, la entrada al cielo.

 
  Características básicas
Superficie

468 Km2

Habitantes

64600

Moneda

Euro

 
  nformación útil
Aduana y documentación

Las dos fronteras con que cuenta el territorio de Andorra son Pas de la Casa por el lado francés, y la Farga de Moles por el lado español. Los ciudadanos europeos de estados miembros de la CEE, solo requieren su Documento Nacional de Identidad para ingresar al Principado; por su parte, el resto de los ciudadanos del mundo precisa de su pasaporte sin necesidad de visado.

Clima

El clima del Principado es de montaña, seco y frío. A pesar de la inmensa cantidad de nieve que recibe, la humedad no es demasiada y la insolación es buena, de tal manera que se puede disfrutar muy bien de la propia nieve. La abundancia de agua en sus ríos y lagos al llegar el deshielo, hacen del verano una época cálida pero no agobiante que se disfruta tanto como el invierno. Los vientos son moderados, exceptuando algunas zonas de montaña en la temporada final del invierno.

Diferencia horaria

El Principado de Andorra tiene la misma hora que España, es decir, una hora más con respecto al GMT.

Idiomas hablados

El idioma oficial del Principado es el catalán. Descendiente del lemosín y el provenzal que se desarrolló más allá de los Pirineos, los habitantes de esta nación le han acogido como lengua oficial. No obstante, la mayor parte de la población habla con soltura tanto el castellano como el francés.

Electricidad

La corriente eléctrica es de 220 voltios, a 50 Hz. igual a la que se utiliza en España, Francia y resto de Europa.

Moneda y cambio de divisas

El 1 de Enero del año 2002 el Euro se convierte en la moneda de curso oficial y comunitaria de doce países de Europa: España, Alemania, Austria, Bélgica, Finlandia, Francia, Grecia, Holanda, Irlanda, Italia, Luxemburgo y Portugal. Los billetes son iguales para los doce países y se diferencian entre sí por su color y tamaño. Existen billetes de alta denominación: de 500 euros, 200 euros, 100 euros y 50 euros. También circulan billetes de baja denominación: de 20 euros, 10 euros y 5 euros. Estos billetes llevan incorporados avanzados elementos de seguridad, los cuales permiten comprobar fácilmente su autenticidad, como una marca de agua, un holograma, un hilo de seguridad, tinta de color variable, impresión en relieve y una banda iridiscente que brilla y cambia ligeramente de color bajo una luz intensa. Así mismo, se han puesto en circulación ocho monedas que tienen una cara común y una cara nacional, diseñada por cada país. Todas las monedas se consideran válidas en los doce países de la zona del “euro”. Hay monedas de 2 euros, 1 euro, de 50 céntimos, 20 céntimos, 10 céntimos, 5 céntimos, 2 céntimos y 1 céntimo. Cada una de ellas con un diámetro, peso, color, composición y grosos diferente para su fácil identificación.

Religión

La mayoría de la población profesa la religión católica.

Horario comercial

Los grandes almacenes cuentan con horarios amplios y atractivos: abren de 9:00 a 19:00 ó 21:00 h. todos los días de la semana. Los establecimientos más pequeños suelen abrir de 9:00 a 13:00 h. y de 16:00 a 19:00 ó 20:00 h. todos los días. Las oficinas públicas están abiertas de 9:00 a 17:00 h. de lunes a viernes.

Correos y teléfonos

El servicio en el interior del país es gratuito, hecho sorprendente en estos tiempos. Por su parte, el correo exterior se sirve del servicio postal español y francés que emiten sellos especiales para Andorra, además de gestionar su correspondencia. No tendrá dificultad alguna en encontrar oficinas de correos ya que están bien diseminadas y señaladas a lo largo del territorio.

La singular extensión del Principado provoca una extraña situación en cuanto al transporte se refiere. Por una parte se trata de un territorio perfectamente comunicado por cualquier medio conocido; por otra, en el interior de su espacio geográfico tan pequeño y accidentado, es obligada la limitación de ciertos medios así como la infraestructura que el gobierno y la empresa privada ofrecen. Lo extraño es que llegar a Andorra está garantizado si se tiene en cuenta que sus países vecinos, Francia y España, le brindan un soporte envidiable, eficiente, cómodo y seguro a tal grado que puede resultar más sencillo el tránsito por el Principado que incluso por algunas ciudades más habitadas de Europa.

En su interior, el país se encuentra casi libre de las cicatrices que dejan los caminos y el progreso a lo largo del tiempo. Como en una tierra virgen, el viajero debe buscar su rumbo y sus medios pero, al mismo tiempo y a diferencia de otros territorios, con la certeza de que encontrará un camino adecuado, seguro y rápido. Se trata pues de una nación que guarda una especial magia entre el tránsito de hoy y el de ayer, que se convierte en un laberinto con sus caminos en medio de paisajes inimaginables y cautivadores sin esa sensación de vértigo y desesperación que envuelve a los viajeros de los grandes países.

Fiestas, tradiciones y acontecimientos

La fiesta en el pequeño Principado es perpetua y está garantizada la diversión y la alegría durante todo el año.

Enero es un mes muy significativo para los habitantes de Andorra. El día 1 es la celebración de Año Nuevo. La tradición de los Reyes Magos está presente el día 6. Un día antes, en todas las Parroquias se realizan vistosas cabalgatas. La fiesta no concluye porque el día 7, la Parroquia de Sant Juliá de Lória, se engalana para celebrar a su patrono San Julián, en una gran fiesta popular. El día 17 se celebra la Fiesta de San Antonio, patrono de la Parroquia de La Massana, con la participación de todo el pueblo, con subastas y con la tradicional comida de la scudella.

A finales de enero tiene lugar la celebración de San Antonio Abad, patrón de los animales. En este día se instalan mercadillos a las afueras de los templos, donde se pueden comprar una gran gama de productos, muchos de ellos realmente interesantes.

En febrero tienen lugar los Carnavales. Aprovechando la alegría que se despierta en estos días, los Festivales de Teatro en Sant Juliá de Lória y de Música y Danza en Andorra la Vella, se presentan, para prolongarse hasta el mes de marzo.

En marzo, el día 14, se conmemora la Constitución, con cierre obligatorio de los establecimientos, excepto de aquellos relacionados con el turismo.

Las fiestas de Semana Santa, cuyo calendario varía entre marzo y abril, tienen en un alto significado. Si planea sus vacaciones en esa temporada, tenga en consideración que al menos el jueves y viernes santo la mayor parte de las tiendas, bancos y museos se encuentran cerrados. Al término de la Semana Mayor, la celebración de la Pascua de Resurrección es una fiesta popular, cuyos protagonistas son los jóvenes: los fadrins y fadrines solteros y solteras, en grupos donde coquetean en busca de pareja, caminan desde la ciudad hacia las praderas para comer platos típicos, bailar y cantar una especie de coplas de contenido jocoso, llamadas caramelles.

El 23 de abril se conmemora el Día de San Jorge, que en algunas zonas se considera el patrono de la amistad. Es común el intercambio de flores y regalos entre los amigos.

El 1 de mayo los andorranos se suman al mundial Día del Trabajo, en tanto que el último lunes de ese mes se reserva para la celebración del Lunes de Pentecostés. Este mes se encuentra cuajado de eventos culturales que abarcan la música, la danza, el teatro y la pintura. Es célebre el Concurso de Pintura Rápida de La Massana, cuyos triunfadores exponen en junio sus obras. Durante este mes, la Feria de la Flor y la Planta, conocida como ANDOFLORA, tiene lugar en La Massana. Allí se exponen y venden los especimenes más extraordinarios de flores de la zona y de otras partes del mundo. Por su parte, la provincia de Sant Juliá de Lória organiza, en mayo, un Festival de Teatro con temas medievales y legendarios.

Junio es un mes en el que la música y el teatro se rejuvenecen con la interpretación de los nuevos valores en los festivales que organiza la provincia de Sant Juliá de Lória. Sin embargo, la parte más atractiva de este mes es la Fiesta de San Juan Evangelista que se inicia el 23 de junio con verbenas populares en toda Andorra. El 24 a primera hora, la fiesta continúa, con juegos, representaciones, comidas y alegría.

El verano también llega a Andorra con un cambio en la forma de diversión. Julio destaca por su afamado Festival Internacional de Jazz que organiza la Parroquia de Escaldes-Engordany, durante la primera quincena del mes. Son dos semanas en las que se presenta lo mejor de este género de todo el mundo.

A lo largo del mes de julio, numerosas aldeas andorranas celebran su fiesta mayor, con sus cantos y bailes folclóricos, su colorido y lo mejor de su gastronomía. Para cerrar el mes, el último domingo, inicia la Fiesta Mayor de Sant Juliá de Lória, una de las Parroquias que conserva con mayor empeño sus tradiciones. El lunes siguiente tiene lugar el Baile de la Marratxa, una danza que representa la unión de los dos Copríncipes con las seis Parroquias originales que componían Andorra. Las calles se decoran con colgantes con los colores de Andorra y la gente acude a presenciar esta danza de gran significación patriótica. Se ha instituido que, únicamente ese día y en ese lugar, se lleve a cabo La Marratxa, originaria del 1278.

Agosto es otro mes de muchas actividades. Numerosos campamentos de verano reciben a niños y jóvenes dispuestos a disfrutar de unas encantadoras vacaciones. En la provincia de Encamp, que celebra su fiesta mayor, se levanta un mercado de artesanía muy interesante. Ordino, la más aristocrática de la Parroquias, rinde homenaje a los perros con el Festival de Perros de Caza, donde se puede apreciar una muestra de los mejores ejemplares del mundo. También en esta provincia, la fiesta de bendición del ganado reúne a la población y ofrece una singular ocasión para conocer las tradiciones del país.

Por su parte, en Andorra la Vella, se celebra la Danza del Contrapás, el primer domingo de agosto, iniciando así las fiestas propias de su Parroquia. A esta danza se invita a todos los que lo deseen para formar un cuerpo de baile tan grande como sea posible. La celebración de la Fiesta Mayor capitalina tiene gran variedad de oportunidades; en ella puede verse folclore, danza, música y teatro, con la presencia de muñecos gigantes, movidos con zancos y vestidos al estilo de la Edad Media. Puede aprovecharse el Mercado Medieval, cuidadosamente ambientado, que los comerciantes y el ayuntamiento montan. Los bailes típicos como la sardana, se ejecutan en la Plaza del Pueblo a lo largo de estos días, cuyas noches se encuentran matizadas de modernidad con conciertos de rock o música contemporánea.

El 15 de agosto, en todo el país se conmemora la Asunción, que obliga a mantener cerrados los establecimientos no turísticos. Santa Coloma, en la Parroquia de Andorra la Vella, deja para los días 24,25 y 26 de agosto su Fiesta Mayor, de características similares a la capitalina.

Para los amantes de la música, en conjunción con la Generalitat de Catalunya, el Principado organiza el prestigioso Curso de Música Antigua, donde se reúnen estudiantes procedentes de más de 25 países del mundo.

Durante septiembre tiene lugar el Día de la Virgen de Meritxell, patrona de Andorra, fiesta que se celebra el día 8 y que se considera como la Fiesta Nacional. En esa primera semana de septiembre, Ordino recibe en su magnífico Auditorio al Festival de Música Clásica, que reúne a un selecto grupo de artistas. Canillo nos sorprende con su Concurso Anual de Perros Pastores que atrae a criadores de estas razas. Por su parte, la Feria Internacional de la Joyería, en Sant Juliá de Lória, es un evento que muestra piezas de gran belleza y valor.

El frío de octubre se enreda con las celebraciones de la Feria de Andorra la Vella, que presenta su muestra ganadera, agrícola y artesanal. Ordino es sede del Concurso y Muestra Anual de Fotografía, de la Exposición de Micología y de la cada vez más concurrida Muestra Gastronómica Andorrana.

En los meses de noviembre y diciembre suelen organizarse numerosos y variados eventos de tipo cultural y artístico. Es tradicional, el 22 de noviembre, el Concierto de Santa Cecilia, patrona de la música, ejecutado por la Orquesta Nacional de Cámara de Andorra.

Por su parte diciembre se ve colmado de eventos artesanales, infantiles y de la clásica muestra coral de villancicos de las temporadas navideñas. El 24 se realiza en todas las Parroquias el Desfile de Papá Noel y a la salida de la Misa de Gallo se acostumbra beber chocolate y vino hervido acompañado de la tradicional cocada. La Noche Vieja,el baile y la alegría ayudan a terminar un año y darle la bienvenida a otro en los muchos centros nocturnos del Principado.

Enero

Campeonato de Esquí Infantil de Ordino.

Marzo

Mes dedicado al ciclismo y el alpinismo, destacando el Cross Internacional de los Valles, la Competencia Internacional de Snow Bike de Soldeu-El Tarter y la Copa de Europa.

Abril

Trial Indoor, una oportunidad para admirar los deportes de montaña.

Mayo

Rally en Cuesta y el Campeonato de Bridge.

Junio

Concurso de Pesca y la Travesía de Verano de Ordino, el Tiro con Arco en la estación de Soldeu-El Tarter, la Media Maratón, el Torneo Abierto de Ajedrez y la Concentración Internacional de Clásicos Deportivos.

Julio

Torneo Internacional de Judo, la Avalanche Cup, competición de bicicleta todo-terreno en Soldeu-El Tarter, los Campeonatos de Petanca y el Campeonato de Voley-Playa en Sant Juliá de Lória.

Septiembre

Campeonato de Tiradas al Pato en el campo de tiro de La Rabassa.

Octubre

Campeonato Europeo de Trial, la Muestra Automovilística de Minis, el Campeonato Internacional de Pesca de Engolasters y la Feria de los Deportes de Invierno del Palacio de Hielo, en Canillo.

Diciembre

Competiciones de Esquí, el Trofeo Andros de Automovilismo, el Torneo Abierto de Tenis, en el Polideportivo de La Massana, así como numerosas fiestas organizadas por las estaciones de esquí, con vino y chocolate de bienvenida

No se requiere de ninguna vacuna para entrar a Andorra. El agua es potable, mientras que los servicios sanitarios son excelentes. Los teléfonos para casos de urgencias y emergencias son: Policía 110, Bomberos 118, Servicio Urgente Médico SUM 116, Socorro de Montaña 112, Ambulancias 118. En Cuanto a Hospitales y en caso de atención médica se puede acudir al Hospital Nostra Senyora de Meritxell, Tel. : 87-10-00 ó a la Clinica Verge de Meritxell, Tel. : 87-11-00.

Restaurantes

En este territorio, donde impera la fuerza de la montaña, se vive el encuentro entre dos gastronomías prácticamente soberbias: la herencia española, especialmente catalana, aporta sabores, olores y texturas fuertes y saladas, mientras que la francesa, especialmente provenzal, es la fuente de algunas de las exquisiteces de la comida andorrana. Se trata de una combinación que, por sí sola, garantiza una buena mesa.

Tratándose de un pueblo de las cumbres, donde abundaron las especies favoritas de la cacería, como el ciervo, el sarrio, la ardilla y el conejo, gran parte de los platos característicos tienen como fuente principal la carne de alguno de estos animales. Además, las escasas, pero abundantes praderas que posee el país, le han garantizado una buena dotación de bovinos, de los que se derivan platos a base de ternera. El cerdo es otra fuente bastante recurrida. La riqueza de sus ríos y lagos tiene en la trucha un buen exponente de la comida andorrana.

Con el aumento en el turismo, el país se ha preocupado por mejorar notablemente sus instalaciones y ofertas gastronómicas, modernizando sus cocinas y restaurantes. Sin embargo, se ha cuidado de no perder su natural encanto y de conservar las “bordas” o casas de montaña, donde antaño buscaban refugio y alimentos los viajeros y los deportistas que se aventuraban hacia las cumbres. Al mismo tiempo, se han incorporado los mejores y más variados elementos de la cocina internacional.

De esta forma, la oferta en lugares donde comer es extensa. Este pequeño paraíso nos regala la comodidad de una buena mesa con menús clásicos y económicos para quien no desea complicarse mucho la vida, así como platos originales y finos, pedidos a la carta, acompañados de un buen vino y pan, para quien gusta de probar e innovar su propia dieta. O bien, comidas rápidas e internacionalmente aceptadas como la pizza, el pollo frito o las hamburguesas, o las comidas típicas de montaña, con pan y queso de cabra en el interior de una casa de piedra rodeado por el encanto del pasado.

Cualquiera que sea el gusto del visitante y su presupuesto, existe la seguridad de que en Andorra encontrará una buena mesa.

Como entrada, es aconsejable una escudella, que no es otra cosa que un potaje de legumbres aderezado con el sabor del Principado. Las lentejas y el arroz, cocinados de diversas maneras y combinados generalmente con carnes o mariscos, son otra opción que vale la pena probar. Por su parte, los caracoles “a la llauna” constituyen una exquisitez refinada que contrastan con su propia sencillez. Algunos caldos similares al cocido español gozan de buena reputación y son también un buen comienzo, pero existe también la posibilidad de decantarse por las ensaladas y pastas italianas cocinadas a la catalana, o incluso una deliciosa paella con acento pirenáico.

Los quesos andorranos, tan buenos como los mejores, el jamón serrano, de muy buena calidad y un buen pan, que los hay de muchos tipos, pueden ser otra forma de iniciar la comida, si se desea algo más fuerte.

Entre los platos principales que más destacan están las “rostes al mel”, especie de lonchas de cerdo rehogadas en miel y vinagre que adquieren un sabor agridulce y una textura exquisitamente suave, que las convierte en un plato muy popular. Las “costelles a la losa”, costillas de cordero fritas en manteca de cerdo, aderezada con ajo, sobre una losa calentada al fuego, constituyen otra muestra más de esta gastronomía. Las chuletas de buey o ternera asada a la brasa son habituales y seguras, pues su sabor no se altera con muchos condimentos. El cabrito al horno es otro plato típico que conviene probar, así como el cerdo, preparado al horno, donde adquiere un delicioso sabor. El “cuscús”, el “cassoulet” y el “civet” de venado y de jabalí, son platos muy andorranos que destacan por su sabor, sus carnes y su presentación.

La perdiz a la vinagreta es la favorita entre los platos a base de aves. Tiene un sabor ligeramente ácido que se combina muy bien con la suavidad de la carne. No se puede abandonar Andorra sin haber probado este platillo. El pato es también otra ave muy popular, que se suele servir combinado con setas, legumbres, cerdo, conejo o con algunas frutas, como es el caso del pato con ciruelas y piñones.

El conejo es otro de los elementos de los que echa mano la gastronomía andorrana. Se puede tomar asado al horno y acompañado de setas o legumbres, o bien, cocinado de otras formas.

Uno de los rasgos más característicos de esta cocina es la mezcla de dos tipos de carne y en ello el conejo es uno de los favoritos por su suavidad y nobleza. Se puede encontrar combinado con el cerdo, el buey o el pato.

En cuanto a pescados, la cocina del Principado tiene agradables y deliciosas sorpresas. La trucha, el principal producto acuático del territorio, se presenta al horno, asada, en caldos, combinada con verduras y especias, bañada por champán o vino, con salsas al estilo francés o simplemente frita. Se puede pedir una trucha a la andorrana o también una trucha a la molinera, formas muy típicas de cocinarla. Otro de los pescados más utilizados es el bacalao, que pese a ser producto de mar, se consume bastante. Su preparación varía tanto como en el caso de la trucha, destacando el gratinado con almejas y el asado con pimientos. El salmón, la sepia y la merluza son otras fuentes de los platos del lugar y se cocinan de diferentes maneras que van desde la más sencilla hasta la mezcla con vino y verduras exóticas. Si su gusto y su presupuesto se lo permiten, la lubina y el caviar también tienen un lugar en esta tierra donde una extensa gama de restaurantes atienden a los más variados paladares.

Por su parte, los mariscos, pese a no ser característicos del lugar, también están presentes en este pequeño país pirenaico. En muchos restaurantes encontrará brochetas de mariscos, cócteles, cigalas, langostinos, almejas y gambas, preparadas de manera siempre original. Por último, el pulpo a la feria es un platillo ampliamente reconocido en algunas Parroquias andorranas.

En cuanto a los postres, la variedad es igualmente inmensa. Abundan los mousse, de diversos sabores y las crepas dulces. Como contrapartida, de herencia ibérica, le aconsejamos que pruebe las torrijas, pan bañado en miel y nata. La coca catalana se transforma en Andorra en la coca masegada, deliciosa pasta sin levadura hecha con harina de trigo, huevos, sal, azúcar, moscatel y aguardiente. La pastelería es igualmente exquisita, poniendo empeño en la combinación de sabores dulces y ácidos. Son peculiares la tarta de limón, la de manzana y algunos pastelillos de chocolate. Los orejones son otro postre que le cautivará. Se trata de la piel seca del melocotón, hervida con vino y azúcar, lo que le da un sabor suave y atractivo y que, al combinarse con la textura del melocotón, se convierten en un verdadero placer al paladar. Y si de frutas se trata, las macedonias de frutos secos, combinadas con algunas salsas o cremas, resulta algo muy de la zona, además de ser muy refrescantes. Por su parte, las manzanas asadas, que muchas veces acompañan a platos como el pato o el conejo, suelen ser una buena elección.

Por otro lado, existen, además, una gran variedad, cantidad y calidad de restaurantes de comida internacional. Predominan las especialidades italianas, con sus pastas y pizzas, seguidas de las francesas, que tratan de apegarse con rigor a la gastronomía gala. Sin embargo, y pese al tamaño tan pequeño del país, en Andorra se pueden encontrar restaurantes de comida árabe, hindú o portuguesa, especialmente en la capital.

Puede afirmarse que la oferta gastronómica que el Principado brinda es más que suficiente, lindando con lo brillante en cuanto a sabor, variedad y calidad. Los precios son tan variados como los mismos platos y con seguridad el viajero encontrará un sitio donde comer a su gusto y acorde con su presupuesto.

Los vinos no son característicos de la región, puesto que en territorio tan alto no cabría la posibilidad del cultivo de la vid. Aún así, es posible encontrar vinos de las mejores marcas y calidades en la mayor parte de los restaurantes del Principado, principalmente españoles y franceses. La cerveza, por su parte, también se encuentra con facilidad para acompañar algunas delicias gastronómicas.

El arte andorrano está emparentado con dos de los más grandes exponentes del arte medieval: España y Francia. Siendo tan próxima y tan entrelazada la relación con estos países, la cultura andorrana se ha consolidado como un hijo de ambos, que muestra rasgos culturales híbridos.

El mayor tesoro con que cuenta el Principado es el legado de estilo románico. Iglesias construídas en piedra grisácea, con su sencillez reflejada en su nave central de dos aguas, sus campanarios de tres o cuatro plantas, con ventanas alargadas y de arco cerrado, son el reflejo más puro de aquella etapa que vió nacer a este país. Diseminadas a lo largo del escaso territorio de Andorra, las iglesias románicas representan un contraste por su sencillez con las grandes catedrales a que nos han acostumbrado los ilustradores de enciclopedias. Brillan por sí solas en lo alto de pequeñas colinas conservando el encanto de siglos pasados. No existe gran diferencia entre unas y otras; están ahí, sorprendiendo con interiores extraños, austeros, con bellos toques en algunos de sus retablos y frescos. También de la Edad Media quedan las casas de montaña, a base de piedra y madera, que se conservan como símbolo del país y la vida de las altas cumbres.

Del Renacimiento y el Barroco existen muestras escondidas entre las mismas iglesias románicas, especialmente en pinturas, esculturas y piezas de herrería. De tiempos más recientes, algunas construcciones de influencia palaciega, como la Casa de Areny Plandolit en Ordino.

Siendo la austeridad un símbolo de Andorra durante un prolongado período de su historia, no sorprende la inexistencia de construcciones grandes y ostentosas que adornan a la mayor parte de los países europeos. Pero si ese espíritu austero dominó el pasado, en el siglo XX ocurre lo contrario y el Principado se colma de expresiones artísticas modernas, sin perder la elegancia aristocrática que le envuelve, herencia de un pasado feudal muy fuerte.

En sus modernos Palacios de Congresos y Exposiciones se pueden observar los mejores ejemplos del arte contemporáneo. Sus escuelas de teatro, música y danza, fomentan con esmero el talento creativo, que pulen, hasta hacerlo brillar por todo el mundo. El arte y la cultura hoy, en este pequeño espacio geográfico, es uno de los elementos más protegidos e importantes. De ello dan fe los interminables eventos que organiza el Ministerio de Asuntos Sociales y el Departamento de Turismo durante todo el año.

De un viaje quedan los recuerdos, los buenos momentos entremezclados con las incomodidades padecidas, el impacto de lo nuevo y ajeno y los paisajes que se pensaban inexistentes y de cuya realidad se ha sido testigo. Quedan también los objetos con los cuales materializamos esos viajes, esos días en los que se ha vivido al amparo de la extrapolación de la cotidianeidad. Quizá por ello es que gran parte de los viajeros frecuentes consideren las compras dentro de una travesía, como el momento en que se corona el viaje, como si lo comprado fuese el trofeo para llevar a casa, para mostrar a los amigos. Nuestras compras se convierten en objetos totémicos que, en compañía de las fotos y las palabras, nos permiten revivir el hechizo de una tierra, de unas costumbres, de una experiencia y, por tanto, de un trozo de vida que se ha guardado en la maleta de la historia de cada uno de nosotros.

Si bien Andorra es un territorio pequeño, su singular belleza es escenario de tantas fantasías que resulta imperativo hacer acopio de un recuerdo tangible. Si a esto se suma la inmensa oferta que el mercado del Principado ofrece, la tentación resulta prácticamente irresistible.

Durante años se ha considerado a Andorra como un paraíso para el comercio. La exención de muchas de las tasas que gravan los productos en otros países, o su notable disminución, es la causa principal de su gran oferta y éxito comercial. Más de 4.000 establecimientos, de los más diversos géneros, conforman la flota que da la bienvenida a las ilusiones congeladas de los viajeros. Además de sus bajos precios, las tiendas destacan por su cortesía, comodidad, atención en varios idiomas, amplio horario de apertura, aceptación de varias monedas y tarjetas de crédito, así como la belleza de sus escaparates que se conjugan con el hermoso paisaje andorrano.

No siempre se acude a Andorra bien preparado para las sorpresas infinitas que depara; quizás pensando que su tamaño no garantiza tantas emociones y oportunidades. Sin embargo, no hay necesidad de dejarlo “para después” ya que sin mucho buscar se encuentra lo necesario para dejarse llevar por las tentaciones del Principado.

La oferta en cuanto a compras va desde los productos alimenticios, especialmente los ahumados, el tabaco en diversas presentaciones, la ropa, el calzado, los artículos deportivos, los perfumes, las joyas, las gafas de sol, los artículos electrónicos y recientemente los artículos del mundo de la informática.

Como un rasgo peculiar, los coleccionistas pueden encontrar en Andorra variadas y surtidas tiendas dedicadas al modelismo y a las miniaturas, donde se pueden adquirir verdaderas piezas de arte por su delicado y singular trabajo.

No se debe dejar de adquirir si se están interesado en este tipo de artículos, los relacionados con la fotografía y el vídeo, ya que en este territorio convergen las mejores marcas del mundo, con sus piezas más revolucionarias y a precios muy atractivos.

Los artículos de piel son otra fuente de tentación, ya que además de su belleza ofrecen precios mucho más bajos que en el resto de Europa. La moda es un negocio que se nutre bien en Andorra. Para hombres, mujeres y niños hay grandes y pequeñas boutiques que se encargan de estar al día en lo que se lleva en la temporada, reuniendo una calidad elevada a precios muy competentes.

La mayoría de las Parroquias del Principado se nutren fuertemente de la derrama económica que genera el comercio como consecuencia del turismo. A ello se debe que a donde quiera que vaya dentro de los menos de 500 kilómetros cuadrados de superficie andorrana, se encuentre con sorprendentes tiendas que le ofrecen alguna clase de producto que deseará llevarse a casa. Sin embargo, al menos en cuanto a compras, Andorra la Vella se queda con la mejor exposición de tiendas, establecimientos y bazares.

Entre lo más sobresaliente, destaca el Mercado del Diamante. Se trata de un establecimiento capitalino de gran impacto por su arquitectura vanguardista de su diseño exterior. En cuanto al interior, descubrirá una colección de diamantes y piedras preciosas, exclusivas para Andorra. El establecimiento cuenta, además, con una galería de arte donde se exponen las piezas de joyería más extraordinarias que se puedan concebir en la actualidad, como las de Bernd Munsteiner y Philipp Bécker. A pesar de su imponente elegancia, cuenta con piezas de diverso valor, siempre de la mejor calidad, que se adaptan prácticamente a todos los bolsillos.

Los bazares, mercadillos populares que gozan de gran auge en todo el mundo, ofrecen en el Principado una fuente más de emoción e ilusión. Entre los más populares y atractivos se encuentran los de Encamp, donde conviene echar un vistazo a los bazares de Faxamar, Palleres y Orrivell en los cuales se puede encontrar lo más variado e inusitado.

Los artículos deportivos, especialmente para esquiar son casi tan frecuentes como la comida en un país que vive de sus montañas y su turismo deportivo. De igual manera, los relacionados con el alpinismo, el senderismo y la bicicleta de montaña.

Innumerables tiendas los ofrecen, muy oportunamente, para los aficionados y para los principiantes que se aventuran a deslizarse por las montañas pirenaicas. Tanto como el esquí, los artículos de pesca deportiva se encuentran en muchos sitios y tiendas especializadas.

La estación invernal Pas de la Casa se ha convertido en un inevitable centro de mercado. Aquí podrá encontrar artículos deportivos y de esquí en gran cantidad y calidad. Por su parte, las boutiques exclusivas de este sitio representan una buena oportunidad para curiosear y adquirir alguna vestimenta interesante en caso de que así se desee.

Si en cada viaje las compras representan ese momento de delicia en que se piensa en el hogar y en los seres queridos, en Andorra es una actividad que se envuelve en su propia bruma y se convierte en una verdadera delicia gracias a su variada gama de posibilidades.

La emoción de correr detrás de una oferta, de comparar los precios con los del propio país, no tiene rival con Andorra. Al margen de las muchas oportunidades de diversión, emoción y acción que brinda el Principado, ir de tiendas resulta una experiencia tan intensa como el esquí en pista difícil, la pesca en los estanys o los recorridos en bicicleta por las montañas. No hay que perdérselo. Turismo a lo largo del año.

Enclavada entre dos gigantes de la historia y la tradición europea, España y Francia, Andorra es un pequeño país de escasos 468 kilómetros cuadrados de superficie. Su territorio, sin embargo, se caracteriza por una singular variedad entre las montañas que la circundan, las aguas que lo atraviesan regalándole el prodigio de la vida y el valle donde los habitantes de este lugar confluyen para construir al Principado de Andorra. No hay espacio para la simplicidad o la carencia visual en este pequeño territorio europeo.

Encontrándose en el corazón de los Pirineos, su altitud alcanza los 2.946 metros en Alto de Comapedrosa, en tanto que la zona más baja ronda los 840 m. en la confluencia del río Valira y el río Runer. Se trata pues de un terreno bastante alto, con cuestas y pendientes variadas y espacios interminables, al menos visualmente, de montañas, laderas y picos nevados por donde el sol adquiere una forma distinta.

El río Valira, de aguas claras y limpias, atraviesa el Principado. Como característica peculiar puede señalarse que forma una especie de “Y” que divide geográficamente el país. Cada vertiente de este torrente acuático, a veces menos denso y veloz, adquiere un nombre propio al añadírsele el punto cardinal hacia el cual corre; de esta forma, se le conoce como Valira del Norte, de Oriente y el Gran Valira. Las ramificaciones que posee no son demasiadas; lo importante es que todas las aguas que cruzan Andorra provienen del mismo río, hecho inusual en países de superficies mayores.

Seis lagos sirven de recipiente a las nieves que durante el verano se convierten en aguas dulces y frescas al bajar de las montañas. Varios estanys conforman también la bien dotada hidrografía andorrana. Se trata de antiguos glaciares que, a lo largo de los siglos, se han venido deshelando hasta convertirse en lagos pequeños, con características propias. En ellos la pesca de pequeñas especies, así como la paz que ofrecen por la quietud de sus aguas, resultan de lo más atractivo.

A pesar de la nieve invernal, el clima del Principado tiende a ser poco húmedo. La lluvia no es frecuente y la humedad se evapora con rapidez. Durante el verano el clima suele ser bastante agradable en tanto que en el invierno, pese a la nieve, la insolación que su blancura provoca es suficiente para que el calor permanezca y resulte menos frío que otras zonas pirenaicas. Quizá por ello es que se trate de una zona tan anhelada por el turismo ya que ofrece las ventajas del invierno y el verano sin muchas de sus desventajas habituales.

Con seguridad es esa pequeñez territorial lo que dota a Andorra de tantos beneficios geográficos y culturales. En su interior, se encuentran siete comunidades llamadas Parroquias que, desde luego, resultan mucho más pequeñas. Se trata de administraciones geopolíticas que pese a su escaso tamaño poseen características propias: Andorra la Vella, que además es la capital, La Massana, Ordino, Canillo, Encamp, Escaldes Engordany y Sant Juliá de Lória. En conjunto, se encuentran habitadas por algo más de 64.000 habitantes, muchos de los cuales no son andorranos sino europeos que han visto en este espacio un paraíso donde trabajar y vivir cómodamente.

La ubicación geográfica de Andorra garantiza, a través de sus vecinos inmediatos, una excelente comunicación con toda Europa, de tal manera que resulta accesible al turismo y al tránsito.

Historia

La Prehistoria

Existen evidencias de que la zona estuvo habitada en tiempos neolíticos. Pinturas rupestres y restos funerarios, especialmente en la Balma de Margineda, así como los grabados de Ordino, Montalerí y la Roca de les Bruixes, revelan que se trata de un espacio conocido por el hombre de la Edad de Piedra. De la Edad del Bronce han quedado el dolmen de Encamp y los yacimientos de Cedre y Enclar.

Iberos y Romanos

Se sabe que los antiguos íberos, celtas, cartagineses y romanos que ocuparon el litoral mediterráneo utilizaron Andorra como refugio de batallas. Restos de monedas y pinturas ponen en evidencia la presencia de estos pueblos. Sin embargo, los andorranos han mantenido leyendas que ubican sus orígenes a hechos menos comprobables pero más místicos, por tanto más atractivos.

Los datos más exhaustivos apuntan a que el territorio andorrano fue consolidado por Carlomagno. Se sabe que en el año 788 d.C. el emperador luchó contra el ejército árabe en el Valle de Querol. Inicialmente los árabes ganaban, pero se presentó un ejército de montañeses procedentes de los valles del Río Valira a sumarse al emperador galo, favoreciendo su triunfo sobre los moros. En agradecimiento, Carlomagno prometió concederles un territorio, mismo que hoy configura a Andorra.

Tiempo de Condes

Fue hasta el año 803 cuando Ludovico Pío, hijo de Carlomagno, concedió a los andorranos un régimen autónomo, sujeto a vasallaje simbólico hacia el emperador y el obispo de Urgell, que recibirían cada año un pez como tributo. Este hecho queda constatado, históricamente, en la Carta de Fundación de Andorra en el que se utiliza por primera vez el topónimo de Andorra. A partir de entonces se considera al Principado como un territorio independiente. Sin embargo, la realidad distaba mucho de ser así ya que según el Acta de Consagración de la Catedral de la Seu d’Urgell 893, las cinco parroquias andorranas existentes se consideraban feudos sometidos a los Condes de Urgell.

La inestable situación que privó tanto en Francia como en España durante la Edad Media, con las luchas internas de los pequeños reinos y la constante invasión de los árabes, obligó a los Condes de Urgell a solicitar ayuda y pactar alianza con los Condes Caboet, para proteger las parroquias andorranas. En 1159 se consolida esta unión por la que, como compensación, prometía compartir el dominio del Principado. De ahí proviene la estructura que se conserva hasta hoy, en la que dos Copríncipes administran el territorio.

Los Caboet heredaron sus feudos a los Condes de Foix, pero éstos no mantuvieron buenas relaciones con los Condes de Urgell, hecho que orilló a la formación de los Pareatges acuerdo entre iguales. El 8 de septiembre de 1278 se firma el primero de ellos, donde se establecían bases feudales que obligaban a los habitantes de Andorra a pagar dos tributos anuales, uno a cada señor o Príncipe. En 1288 se firma el segundo Pareatge, que dota de igualdad legal a los dos Príncipes, hecho que se ha mantenido en vigor hasta el siglo XX, aunque con reformas a las épocas que van transcurriendo.

La Autonomía

El pequeño territorio resultaba de poco interés para los Copríncipes y ante la necesidad de un gobierno más cercano, los andorranos insistieron durante casi dos siglos en la obtención de su autonomía. Finalmente, en 1419, los Copríncipes la concedieron y se procedió a formar el Consell de la Terra, que se distribuía en Parroquias o Comarcas cuyos representantes formaban el Consejo.

Tiempo de Invasiones

La intrincada vida política del siglo XVI también afectó a Andorra. Los monarcas y nobles la veían sin gran aprecio, utilizándola como una especie de moneda de cambio para estrategias políticas más firmes. Varias veces fue objeto de invasión por diversos reyes. Los Reyes Católicos la anexionaron a la corona, tras la batalla contra los Duques de Foix y durante el reinado de Carlos V, Andorra fue devuelta a la Casa de los Foix y años más tarde, Enrique de Navarra, se lleva para la Casa Real Francesa el Principado de Andorra, compartiéndolo con la Mitra de Urgell.

El siglo XVII sumó a sus dificultades las fuertes luchas religiosas que sostenían protestantes y católicos. La geografía andorrana, unida a la aparente indiferencia con la que se le trataba, fue la causa de que se le visualizara como una especie de paraíso al que escaparon parte de los protestantes calvinistas franceses, conocidos como hugonotes. Sin embargo, no contaron con la fuerte esencia católica de los habitantes que se resistieron a las nuevas doctrinas, manteniéndose fieles a su fe católica. Ante los disturbios, las autoridades locales pidieron al Obispo de Urgell su intervención.

La Consolidación de Andorra

Pese a estos tropiezos, los siglos XVII y el XVIII fueron de gran auge en cuanto a la unidad nacional de los andorranos. Una vez libres del poder inquisitorial y de las luchas y cambios políticos, las autoridades andorranas comienzan un trabajo para consolidar el país.

A falta de ejército y de posibilidades de integrarlo, el Consell General propone que cada jefe de familia se convierta en un soldado, disponiendo en casa de un arma en perfectas condiciones. Los trabajos comunales se organizan, los impuestos que se pagan se estandarizan y las familias se dedican a trabajar. Los andorranos se esforzaron por consolidarse a sí mismos como nación, intentando alejarse de los interminables deslices políticos de sus Copríncipes y sus reinos.

La Revolución Francesa supuso otra transición para Andorra. La destitución de la Monarquía francesa dejó huérfana al Principado en cuanto a su cabeza secular y a merced de la resistencia española. Durante meses, los andorranos temieron una invasión por parte de los revolucionarios franceses,así como una respuesta de los españoles que habría de jugarse en el pequeño territorio. Sin embargo,posiblemente por su propia geografía y su aparente falta de importancia, los franceses se olvidaron de Andorra, dejándola en manos españolas hasta la llegada de Napoleón, que en 1806 se coronó Emperador y asumió de nuevo el mando como Copríncipe de Andorra. Desde esa fecha, los gobernantes franceses, asumen el título de Copríncipe de Andorra.

El siglo XIX representa la modernización del sistema tributario andorrano. Se establece que de los impuestos dos terceras partes vayan a manos de la Mitra de Urgell y la otra se divida entre las seis Parroquias existentes. En 1866 se consigue establecer el sufragio directo para los cabezas de familia, con motivo de la elección del nuevo Consejo General de los Valles.

La Independencia

En 1868, al derrocar a la Reina Isabel II, se reconoce la independencia de Andorra y la vida interna del país se resuelve en sus propios términos. Inversionistas extranjeros trataban de convencer a los naturales del país de las posibilidades de aumentar sus ingresos si se establecían casinos, centros de salud y tiendas. Sin embargo, los debates internos no cedían espacio a estas nuevas posibilidades. Quizá la única innovación permitida, que a largo plazo beneficiaría económicamente, fue la introducción del tabaco como cultivo en sus altas montañas.

El Siglo XX

El siglo XX ha conducido a Andorra hacia una modernización acelerada. El turismo comienza a llegar asombrado por la pureza del paisaje, los comercios van abriéndose, modernizándose y aceptando lo que antaño rechazaron. Las estaciones de esquí se configuran en las altas cumbres nevadas haciendo de la naturaleza su aliado.

El Tribunal de Cort, el máximo órgano jurídico del país, convocó, en 1933, a las primeras elecciones al parlamento. Las mujeres obtuvieron el derecho al voto hasta 1970.

Uno de los últimos acontecimientos de Andorra fue la formación de la séptima Parroquia, Escaldes-Engordany, resultado de la separación de Andorra la Vella en 1978.La cuestión obedeció a necesidades administrativas y no a dificultades internas.

El gobierno del Principado sigue siendo un extraño ejemplo de convergencia entre las viejas tradiciones y las modernas democracias. Pese a su pequeño tamaño, las Parroquias cuentan con un alcalde o Cónsol Major que dirige la política de la misma. El alcalde cuenta con la ayuda del cónsol menor y de los concejales, cuatro de cada Parroquia, que componen el Consell General de les Valls, parlamento que tiene el poder legislativo. El parlamento se renueva por voto directo cada cuatro años. A partir de 1981 el Consell General elige al Jefe de Gobierno que tiene la facultad de seleccionar a los Ministros o Consellers de Govern.

Los ancestrales Copríncipes mantienen la Jefatura de Estado en Andorra, pero puede decirse que tanto el Obispo de Urgell como el Presidente de la República Francesa, reinan pero no gobiernan en Andorra y representan al Principado aunque éste mantiene su autonomía. Ambos tienen un representante permanente para Andorra conocido como “veguer”, que recibe el tributo simbólico.

La geografía del Principado, prácticamente cuajada de montañas, ofrece sorpresas interesantes al momento de adentrarse y descubrir la fauna y flora de la región. La grandalla, la flor más representativa de Andorra, apenas cuenta con seis delicados pétalos. De tallo alargado y al centro una corona amarilla, la grandalla, o narciso de montaña, abunda en las laderas de los paisajes andorranos. Cada uno de sus seis pétalos se ha identificado con las originales seis parroquias del país. La delicadeza con que sobrevive esta especie floral sorprende, especialmente si se considera la dureza que el paisaje montañoso refleja.

Y aunque la grandalla es la reina de este espacio, convive con más de 1.100 especies de plantas entre lirios, campanúlas, margaritas silvestres, rododendros, claveles de pastor, rosas, violetas y algunos tipos de nenúfares en los estanques y lagos de la región entre muchas otras flores. Además de estas variedades florales, Andorra cuenta con especies menos frágiles y más prácticas como el apio salvaje, las raíces de regaliz, ahicorias entre muchas otras.

Si las flores y pequeñas especies invaden el espíritu estético, los grandes ejemplares de pinos, abedules, hayas, robles, encinos, chopos y abetos cubren las laderas y planicies andorranas. El aroma a madera y hierbas se mezcla, se enreda y permanece aún cuando se cubren de nieve.

En cuanto a la fauna, los rebecos o issards han transitado por estos paisajes, convirtiéndose en el símbolo animal representativo de esta tierra. Siendo una especie de cabra de montaña, similar en muchos elementos a un venado o cerbatillo, el rebeco se desplaza a lo largo y ancho de los valles. El jabalí y el zorro son otros de los mamíferos comunes en los valles del Principado. Los osos y los lobos, especies autóctonas de estas latitudes y hábitats, se hallen prácticamente extintos. Hasta hace poco tiempo, la caza era libre, pero el clamor ecológico, ha llevado a proteger a estas especies.

También, existe una gran variedad y cantidad de conejos, liebres, ardillas, martas y mamíferos pequeños que viven en los troncos de los árboles o en pequeños agujeros en la tierra.

En cuanto a aves, se pueden ver algunas especies de águilas y halcones, así como buitres y milanos Los bosques son territorio de numerosas especies de pájaros silvestres como el cuco, el urogallo, el búho real, y el faisán.

En lo que a peces se refiere, en el río Valira y sus múltiples afluentes, en los lagos y Estanys, conviven especies como la trucha fario, la trucha asalmonada y la nutria, entre otras variedades.

El paisaje tan equilibrado del territorio andorrano debe gran parte de su belleza a las especies de flora y fauna que lo componen. Sin duda, es uno de los sitios donde la naturaleza, por sí sola, es lo bastante atractiva como para que el visitante quiera permanecer en ese lugar para siempre.

Sitios de interés:
Andorra la Vella Anyós Arinsal
Canillo Collet de Sant Vicenç d’Enclar Encamp
Erts Escaldes La Massana
Les Bons Nagol Ordino
Pal Pas de la Casa Ransol
San Martí de la Cortinada Sant Julia de Loira Soldeu

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1 Opiniones en “ ANDORRA, viajes, hoteles, compras y guia basica ”

  1. Laura dice:

    Muy bueno
    Gracias
    :-)

 
 

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